Estudios recientes
coinciden en señalar los beneficios de la práctica de la música y su influencia
al potenciar las funciones mentales y retrasar el envejecimiento cerebral, el
cual comienza a evidenciarse a partir de los 35 años y se profundiza a partir
de los 40 años según investigaciones de la Neurociencia.
De acuerdo con estos estudios, no sólo
quienes han ejecutado algún tipo de instrumento o ejercitado el canto desde muy
jóvenes, sino también los adultos que se encuentran por primera vez ante la vivencia
musical a edad avanzada, pueden verse beneficiados por lo que se considera una
suerte de ‘barrera’ que parece imponer esta práctica a los efectos de deterioro
más conocidos de la vejez: la pérdida de memoria, la falta de atención y
concentración, la disminución en la capacidad respiratoria, la menor velocidad
en la respuesta a estímulos intelectuales y psicomotrices. Entre estos estudios
destacan:
1.
Los trabajos del neurólogo
inglés Oliver Sacks, que integra y complementa los de estudiosos como Sandra
Trehub, Robert Zatorre, Isabelle Peretz, Daniel J. Levitin, entre otros que
vienen desarrollándose con mayor intensidad desde la década de los 80. Sacks ha
escrito varios libros de divulgación que resumen sus estudios sobre el cerebro
humano. Musicophilia (2007) está dedicado de manera exclusiva a la explicación
sobre la vinculación entre la música y el mantenimiento de las funciones
cerebrales. El autor describe asimismo, la efectividad de la música como
terapia en el caso de trastornos como el Parkinson, la Amnesia, la Demencia Senil,
el Alzheimer, entre otras patologías. Enfatiza Sacks que la música puede lograr
‘orientar y anclar’ a un paciente cuando casi nada lo consigue[1].
2.
La investigación llevada a
cabo por el Auditory Neuroscience Laboratory de la Universidad Northwestern de
EUA (publicada en 2012), comparando el desempeño de las funciones cerebrales
básicas asociadas a la pérdida cognitiva en la vejez, como la memoria, entre una población de
músicos de avanzada edad y otra
compuesta por jóvenes y adultos sin ejercitación musical. Esta investigación
clasifica a las personas que han tenido algún estudio estructurado en áreas de
la música en la infancia, la juventud, la adultez o de manera continua a través
de la vida y establece que, en todos los casos anteriores, si bien en diferente
medida, esta práctica ha incidido en el mantenimiento y multiplicación de las
opciones estratégicas de las cuales el cerebro dispone para llevar a cabo las
acciones. Según el aspecto cognitivo al que se haga referencia, lo anterior puede
igualarse al desempeño de jóvenes que no han recibido entrenamiento musical
alguno[2].
3.
Las investigaciones de Brenda
Hanna- Pladdy, neuropsicólogo clínico de la Universidad de Emory en EUA
(publicada en 2012) sobre los efectos medibles del aprendizaje práctico de la
música, incluso si éste se inicia en la vejez, en la prevención del deterioro
cognitivo y particularmente en el fortalecimiento de funciones asociadas a la
aparición de demencias como el Alzheimer. De acuerdo con este estudio, el
ejercicio de la música por parte de los adultos puede incluso contrarrestar las
diferencias en el nivel educativo que, ha sido comprobado, es uno de los factores
que incide en la plasticidad cerebral, condición del cerebro que le permite
encontrar conexiones alternativas que contrarrestan pérdidas cognitivas (a
mayor número de experiencias educativas significativas acumuladas disminuyen
los riesgos del deterioro)[3].
4. Las prácticas de la Musicoterapia, disciplina que nació en EUA y
se ha extendido por Europa y parte de América Latina. En el trabajo con adultos
mayores afectados por Alzheimer y otras enfermedades asociadas al deterioro
cognitivo hace uso de distintas herramientas de pedagogía musical (Dalcroze,
Orff, Kodaly), entre otras que favorecen la orientación respecto a la realidad,
la relajación y la estimulación física, así como de la respiración
costo-diafragmática y las vocalizaciones (propias del canto) para el tratamiento de afasias (afección que
trae consigo la pérdida de la memoria del lenguaje) comunes en este tipo de
enfermedades.[4]
5. Los trabajos del Instituto Dalcroze (Suiza) y el Instituto Orff (Alemania)
para la prevención del deterioro cerebral en adultos mayores, a través de
prácticas que hacen uso de estos dos métodos de pedagogía musical, también
utilizadas en la actualidad con fines terapéuticos en el caso de demencias.
Émile Dalcroze (1865-1950) y Carl Orff (1895-1982) fueron dos pedagogos
musicales cuyas técnicas son utilizadas frecuentemente en la educación musical,
en el trabajo con infantes. Estas herramientas pedagógicas, desde distintos
acercamientos, toman como punto de partida el despertar del sentido del ritmo y
el desarrollo del oído interno para lograr una coordinación mente-cuerpo. En
particular los estudios desarrollados por estos institutos resaltan los
beneficios para la memoria, la atención, el reconocimiento temporal y espacial,
el mantenimiento del sentido del equilibrio (disminución de caídas), el
ejercicio de la creatividad (como estrategia para la resolución de problemas)[5].
Desde el punto de vista de los programas de práctica para la prevención
del deterioro cognitivo, las experiencias del Instituto Dalcroze y el Instituto
Orff se consideran antecedentes directos, que apoyaron junto a la revisión de
estudios como los anteriores, el diseño de una iniciativa que guía la actividad
actual de la Fundación Aequalis en su compromiso con el desarrollo humano en
las edades avanzadas: Gimnasia Cerebral con Música.
Finalmente, un antecedente indirecto de considerable valía como soporte
investigativo lo brindan los hallazgos
de la neuropsicóloga española Ana Pozuela (publicados en 2013) según los cuales
la estimulación cognitiva precoz en personas con deterioro cognitivo leve puede
retardar significativamente la conversión de éste en demencias más profundas
como el Alzheimer[6].
A la luz de los
antecedentes considerados es importante señalar que el problema del logro de un
envejecimiento activo cobra cada vez más importancia en el contexto venezolano,
de país joven aun, pero en franca transición demográfica y en el que las
enfermedades asociadas al deterioro cognitivo (demencias) aquejan ya a un 8% de
la población mayor de 60 años.
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Referencias:
[1] Para más
información ver Sacks (2009), Musicofilia. Relatos de la música y el cerebro.
Anagrama. Barcelona. Primera ed. Londres, 2007.
[2] Ver artículo divulgativo en las noticias recientes del Portal de
la Universidad de Northestern, EUA,
consultado en fecha 1/9/2013: http://www.northwestern.edu/newscenter/stories/2012/01/kraus-neural-timing.html)
[3] Para más información ver artículo en noticias recientes del
portal de la Universidad de Emory, EUA, consultado el 1/9/2013: http://news.emory.edu/stories/2012/07/hanna_pladdy_music_brain/campus.html.
[4] Para
saber más acerca de la Musicoterapia puede consultarse la página web de la
Federación Mundial de Musicoterapia: http://www.wfmt.info/WFMT/Home.html
[5] En la
página web del Instituto Dalcroze pueden revisarse estudios y experiencias de
aplicación científica (en francés): http://www.dalcroze.ch/index.php?option=com_content&view=article&id=102&Itemid=112
En los enlaces que
siguen dos experiencias del Instituto Orff. (en alemán) (1) En Salzburgo: http://www.orffinstitut.at/index.php?id=61
(2) Una publicación sobre el trabajo logrado para la conservación de
funciones mentales y la exploración del
potencial en los adultos mayores: http://www.orff.de/publikationen/aktuelle-publikationen.html
[6] Noticia publicada en el portal de la Fundación Alzheimer de
Venezuela, consultada el 12/9/2013. Ver: www.alzheimer.org.ve
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Imágenes:
Oliver Sacks en BiblioDiversia
Investigación Northwestern University con músicos de edad avanzada
Plasticidad cerebral en Cuentame algo bueno
Musicoterapia con adultos mayores en Musicoterapia en tercera edad
Dinámica Orff Institut con adultos mayores en MUTSenioren


